Ciertos hongos poseen características muy especiales que les permiten sobrevivir en forma parasítica sobre los insectos y en forma saprófita sobre material vegetal en descomposición. El crecimiento saprófito puede dar como resultado la producción de conidióforos, conidias y desarrollo miceliano. Estas características permiten que el hongo pueda ser cultivado en el laboratorio utilizando técnicas de producción en masa de bajo costo.

Los hongos entomopatógenos comienzan su infección a través de la cutícula externa del insecto hospedante. Se reconocen las siguientes fases de desarrollo del hongo:

  • Adhesión y germinación de la espora en la cutícula del insecto: El proceso de adhesión, dependiendo del hongo puede ser un fenómeno específico o no específico. Mientras que la germinación de las esporas es un proceso mediante el cual una espora emite uno o varios pequeños tubos germinativos que al crecer y alargarse dan origen a las hifas, este proceso depende de las condiciones de humedad y temperatura ambiental. En menor grado la luz condiciona el ambiente alimenticio. La espora que germina en el insecto forma un tubo germinativo el cual funciona como una hifa de penetración de la cutícula. También puede producir una estructura llamada apresorio, la cual ayuda a la adhesión de la espora. El éxito de la germinación y penetración no dependen necesariamente del porcentaje de germinación sino del tiempo de duración de la germinación, modo de germinación, agresividad del hongo, tipo de espora y susceptibilidad del hospedante.
  • Penetración a través de un tubo germinativo: Esta penetración por parte de la hifa es el resultado de la degradación enzimática de la cutícula y la presión mecánica ejercida por el tubo germinativo. Además, depende de las propiedades de la cutícula, grosor, esclerotización, presencia de sustancias nutricionales y antifungosas y estado de desarrollo del insecto. La digestión del integumento se produce mediante las enzimas. Cuando la hifa ha llegado al hemocele, se puede producir diferentes reacciones de defensa del insecto frente a un cuerpo extraño.
  • Colonización que es el desarrollo del hongo dentro del cuerpo del insecto.
  • Posteriormente se da la muerte del insecto.

Una vez dentro, se multiplican rápidamente y se dispersan a través del cuerpo. La muerte del hospedante es ocasionada por la destrucción de tejidos y ocasionalmente por toxinas producidas por los hongos.

La dispersión de éstos en el hemocele depende de la especie del hongo. Las toxinas producidas juegan un rol muy importante en el modo de acción de los hongos entomopatógenos. La muerte del insecto se produce con mayor rapidez cuando es afectado por un hongo entomopatógeno que produce cantidades considerables de toxinas ya que adiciona la toxemia a la destrucción de los tejidos y a las diferencias nutricionales.

Los hongos pueden producir sustancias antibacterianas que alteran la coloración del cadáver. Con la muerte del insecto termina el desarrollo parasítico del hongo y empieza la fase saprofítica: el hongo crece en el hemocele formando masas micelianas que salen al exterior fundamentalmente por las regiones intersegmentales. Los hongos emergen del cuerpo del insecto para producir esporas, las cuales son llevadas por el viento, lluvia o por otros insectos para dispersar la infección.

De acuerdo a la clasificación realizada por Ainsworth (1973), los hongos son separados en dos divisiones: Myxomycota, aquellos que forman plasmodios, y Eumycota, aquellos que no forman plasmodios y son frecuentemente micelianos. Los hongos entomopatógenos se encuentran en la división Eumycota dentro de cinco subdivisiones: Mastigomycotina, Zygomycotina, Ascomycotina, Basidiomycotina y Deuteromycotina.

Fuente:

Herrera L (2010) Hongos Entomopatógenos como Control Biológico